8 de noviembre de 2008

Enfrentando la Realidad

Bueno, se supone que esto debería ser como una especie de catarsis privado, en el cual sólo yo podría comprender quién soy y hacia dónde voy con todo lo que digo, además de saber de quién hablo y por qué, pero esta vez creo que no podré evitar decir toda la verdad tal cual es. Para ser honesta este post será una catarsis real, es decir, no obviaré nada ni intentaré que alguien lo entienda, simplemente hablaré sin rodeos ni restricciones, será la corriente de mi conciencia.

Hago todo este preámbulo porque me estoy aclarando, o al menos eso intento. Últimamente he estado sintiéndome algo ahogada, en realidad no sólo algo, sino realmente ahogada. No puedo hablar con nadie sin involucrar a los demás en temas que aún son delicados en esta sociedad, lo que me parece una tontería, puesto que son hechos, dichos y eventos completamente naturales y normales. Todo pasamos por crisis de todo tipo, y las esenciales y más comunes, aunque nadie lo quiera reconocer, exceptuando a los psicólogos, son la crisis existenciales, las que conllevan necesariamente crisis de sexualidad, personalidad y las famosas y poco reconocidas crisis e edad. En mi caso he pasado por todas, creo. Ahora, la edad me da lo mismo en el sentido general, lo único que me importa de ella es que se lleve como debiera, es decir, con relativa concordancia con las experiencias vividas, pero más allá de eso nada. Las crisis de personalidad son todo un tema para mi, puesto que me he pasado toda la vida tratando de entenderme y saber quién soy y aún no obtengo una respuesta clara y aceptable, he cambiado de mundo tantas veces como mañanas en las que he despertado. He conocido muchas personas de mundos, situaciones sociales y económicas diferentes, de distintas nacionalidades y de intereses variados, pero en ninguno de todos esos mundos, con ningunas de esas personas, me he podido sentir realmente yo. Siempre hay un pero, no por cómo son ellas sino más bien por mí. Lo que quiero decir con esto es que todos me encuentran "algo" que más allá de no encajar con ellos y/o sus mundos es algo que no encaja con la normalidad normal, valga la redundancia. Todos me consideran un ser extraño, algunos dicen que me río demasiado para ser normal, que soy demasiado alegre, demasiado triste, demasiado melancólica, demasiado atrevida, demasiado irritable, demasiado enojona, demasiado seria, demasiado inteligente, hasta hay quienes me han dicho que soy hipócrita, menos interesante de lo que creo ser y menos inteligente de lo que creo ser, hay otros que me dicen que soy demasiado buena persona como para serlo realmente, que me despreocupo de mí por estar pendiente de los demás. En fin, así son las críticas que me hacen y terminan por romper lazos que creía importantes y lo suficientemente fuertes como para que una simple opinión pudiese destruir, por lo mismo es que nunca he sentido que alguien sea realmente mi amigo o a lo sumo alguien cercano de verdad, puesto que también está el maldito tema del dinero, al conveniencia. Siempre hay quienes usan a otros con tal de lograr algo en específico, puede ser un voto, un contacto, un préstamo, un lugar donde vivir, ayuda en la U, obtener información, etc. Respecto a las crisis de sexualidad, creo que nunca he tenido una. Recuerdo que más menos a la edad de los 14 o 15 años tuve algunas dudas sobre una amiga, mi mejor amiga. Ella era lo más importante que tenia luego de mi familia, hubiese dado la vida por ella y en ese entonces, no recuerdo muy bien la circunstancia, no podía evitar querer abrazarla constantemente y hasta hubo un par de veces en las que sentí deseos de besarla, pero no de modo sexual, sino como una muestra del cariño y el aprecio que sentía por ella. Por si se preguntan si lo hice o no, la respuesta es no, al menos intencionalmente. Sí, nos dimos un beso, pero de lo más casual y natural del mundo, estábamos conversando y al momento de despedirnos no coordinamos bien el lado de la mejilla para despedirnos y nos dimos un beso. No pude evitar notar lo nerviosa que se puso con ello, a pesar de que estábamos solas, sin embargo yo lo tomé como algo natural, y normal, una casualidad que le ocurre a cualquiera, ya sean del mismo sexo o no. Ahora si eso se puede considerar una crisis, no lo sé, no lo creo a decir verdad, pero podría serlo. Lo siguiente vendría siendo unos cuantos mucho años después, cuando conocí a Sofía, una chica menor que yo por pocos años y que me cambió la vida, tanto así que aún no lo puedo superar. Sólo compartimos un año, de la manera más extraña que alguien pueda hacerlo, pero un año sin duda inolvidable. Tanto así que me vi en la necesidad de buscar un psicólogo para que me ayudara a sobrellevar el tema, él piensa que estoy obsesionada con ella, aunque yo no lo creo, puesto que si fuese una más de mis obsesiones no estaría aquí escribiendo sobre ella, no, estaría buscándola y haciendo un plan de ataque, manejando situaciones y personas con tal de lograr lo que quiero. Con ella, desde el principio, ha sido diferente. Me costó mucho comprender lo que me dijo mi psicólogo en un principio sobre el amor, pero luego de una par de eventos sucedidos en mi miserable vida, lo comprendí. Honestamente no me atrevo a contarles lo que me pasó y cómo me sentí en ese momento, pero no me quedó alternativa y tuve que reconocer que estaba enamorada, perdidamente enamorada de ella, de una persona que no hace más que pensar en sí misma, una persona egoísta, egocéntrica, insegura, manipuladora y desquiciada, pero que amo con toda mi alma, pues además de todo lo que acabo de decir, es la persona más maravillosa que he tenido el placer de conocer, es inteligente, hermosa, capaz de hacer lo que fuese por quienes quiere, que lucha sin cansancio y sin importarle nada contra la injusticia, que no le importa nada más que lo que cree, siente y lo que considera importante. Lo sé, suena más que contradictorio como absurdo, pero si lo piensan bien ¿desde cuándo el amor es racional, coherente, consciente, consistente y lógico? Por lo mismo fue que no podía comprender cómo es que me pasaba lo que me pasaba, era absurdo, cuándo yo iba a aguantar tantas tonteras, injusticias y amarguras varias de alguien que casi no conocía y seguir ahí, preocupándome todo el tiempo de ella, por lo que le pasara o no, por lo que sintiera o no, por lo que podía o no hacer por ella, etc. Sin embargo, quizás tarde y muy tarde, pero me di cuenta y acepté que estaba enamorada de ella. El problema ahora es que Sofía ya no quiere saber nada de mí y no tengo ni la más remota idea de la razón. Créanme, le he dado más de un par de vueltas al asunto, pero nada. Hace tres meses que no sé nada de ella, sólo sé que me rechaza, huye y me hiere cada vez que nos hemos encontrado, porque me lo ha dejado claro de diferentes formas. En un principio, cuando comencé a notar que algo no andaba bien, la busqué e intenté hablar con ella, pero no obtuve nada, sólo vacío, un horrible y asqueroso vacío, luego pensé que podría ser que necesitara tiempo y espacio para aclarase, suponiendo que estuviese confundida, lo que era completamente natural y comprensible, pero nada, tras no aguantar más la incertidumbre la busqué, pero ella huía, insistí y le pregunté directamente qué le estaba pasando y si era sólo conmigo o con todo el mundo, pero ella respondió que no sabía y que suponía quera con todo el mundo. Luego de eso no volvimos hablar, no precisamente porque no se diera el momento, sino que me sentí muy molesta porque me daba cuenta de que nunca signifiqué nada para ella, que sólo fui un juego, una aventura adolescente y que, por ende, no le importaba para nada lo que pudiese sentir o estarme pasando, eso más allá de la obvia huída de mí buscando a más gente para no estar a solas conmigo y la posterior obviedad de mi presencia, desde entonces que me ignora, bajo toda circunstancia, mientras yo la veo y un nudo del tamaño de Francia se aloja en mi garganta y una bomba como la Hiroshima explota en mi pecho logrando de un mar se derramo por mi ojos (sé que suena trágico, pero es lo que siento tal como lo siento). Desde entonces mi vida ha sido un infierno, no me puedo concentrar en nada, hago puras tonteras, por más que intento volver a mi vida antes de ella ya no puedo, resulta que haga lo que haga pareciera estar relacionado con ella, ya sea lo que hace, lo que le gusta, lo que piensa, lo que dice, etcétera. No lo puedo evitar, como dice el dicho popular, me sale hasta en la sopa.

¿Cómo decirlo? Bien, sólo lo diré. Me recomendaron que la matara, sí suena horrible, pero no es una muerte real, sino más bien significa que me olvide de ella para siempre, que haga un luto y siga con mi vida. El problema es que por más que lo intento mi ansiedad es peor no sólo porque la recuerdo más, sino que además cada vez que lo intento aparece en mi vida, ya sea por comentarios o porque la veo, se aparece, cada vez que creo estoy cerca de seguir con mi vida algo sucede y me derrumba la teoría. Por lo que creo que lo más sano es que hable con ella y le pida una explicación, mal que mal todos merecemos una, no? Lo realmente difícil aparte de tener el valor de verla y afrontar el tema, es que ella esté dispuesta a dármela y decirme la verdad y no me salga con una de sus millones formas de evadir responsabilidades. Pienso hacerlo luego, tan pronto como me sea posible, pero la pregunta es ¿debo hacerlo? Creo que ya no tengo nada que perder, todo lo que pude haber tenido, si es que en algún momento lo tuve, ya lo perdí, así es que debería hacerlo por sanidad mental, pero por otra parte ¿saldré de esta ilesa o me terminaré de derrumbar? ¿me tendrá preparada otra sorpresita? Y es que ese ha sido siempre el problema, nunca he sabido qué esperar de ella, o sea, con ella nunca se sabe.

4 de agosto de 2008

Grandes Pasos

Sin lugar a dudas, los golpes de la vida nos ayudan a madurar, a ver y vivir la vida de una forma diferente, con otro sentido, quizás para algunos ahora con el sentido que antes no tuvo, a actuar de otra forma, a enfrentarnos a los problemas, a las personas, a cada evento con una visión particular y única más allá de las tendencias, consideraciones y estándares aceptados como correctos, vamos formando nuestra propia y única visión del mundo, con todo lo que ello conlleva.

Las vivencias, todas y cada una de las experiencias vividas, nos van dejando algo, una huella que no se borra con nada y que a cada paso que damos, en todo momento y lugar, se van haciendo más profundas y nos recuerdan lo que hemos vivido. a veces se nos olvidan algunas lecciones, pero basta con que se nos presente un hecho similar para recordarlas. Ahora, el que hagamos caso de ella o no es otra cosa. Pero nadie mejor que nosotros sabe cómo ha sido el camino recorrido, en todas sus dimensiones, nadie lo conoce mejor que nosotros, nadie más ha pasado por ahí, nadie lo ha visto del mismo modo que nosotros.

en un minuto podemos pasar de estar felices a estar tristes y viceversa, cómo es que una palabra, un gesto o una mirada nos puede hacer cambiar la percepción de las cosas, de la diva y/o de sí mismos y los demás, cómo es que pasamos de la felicidad del amor profundo y sincero a la tristeza de la Es increíble cómo en un corto período de tiempo nuestra vida puede dar un vuelco de 180°, cómodesilusión y/o soledad, cómo es que al despertar un día el mundo se nos presenta de un modo único e incomparable a cualquier otro día y, sin embargo, seguimos sintiendo que somos siempre los mismos. Con cada caída hay un renacer, con cada tristeza hay una felicidad, con cada golpe una caricia, con cada desilusión surge una nueva ilusión, a cada llanto le sigue una sonrisa. ¿Cómo podemos decir que a pesar de todo se es siempre la misma persona? Hay quienes creen que las personas no cambian, evolucionan ciertas características de sí, pero que eso no las hace diferentes, al menos no en esencia; y la verdad es que yo también lo creo, pero tampoco puedo decir que siempre hemos sido y seremos siempre los mismos, pues nadie es el mismo luego del nacimiento de un hermano, de la primera cita amorosa, de la primera gran celebración de cumpleaños, del primer beso, del nacimiento de sus hijos, del primer viaje solo, de la muerte de un ser querido, del primer contrato, etc. Yo creo en el crecimiento, en la continuación, para bien o para mal, en cualquier sentido y dirección, pero se avanza. Creo que la vida no es una línea continua y recta, creo que es un camino del que no se sabe bien adonde va, si va bien o mal, si será fácil, si es el correcto ni nada, sólo se sabe que hasta algún lugar, en algún momento, llegará.

Entonces me pregunto, cómo se puede definir el perdón sino como una de las formas más evolucionadas de continuación. Esto lo digo porque creo que el perdonar a alguien es uno de los más grandes pasos en la vida de una persona. No es fácil, al menos no para mí ni para nadie que conozca. Me es sumamente difícil perdonar, necesito de tiempo, de espacio. Es todo un proceso. Necesito pensar sobre lo sucedido, debo ponerme en el lugar del otro, pensar en los móviles posibles, en las circunstancias, en el contexto, y luego en cómo pude haber influido yo en ello. Una vez que todo esto está hecho, le he entendido, comprendido y aceptado, recién puedo hablarlo con el implicado y, en razón de esto, proceder o no a perdonar. Lamentablemente no siempre lo he podido lograr, porque no siempre entiendo, comprendo o acepto las razones. Pero me siento muy orgullosa de haberlo hecho por lo menos un par de veces. No obstante, he aprendido, con el tiempo, que no vale la pena vivir amargado por hechos del pasado que, si bien fueron importantes en su momento, no fueron trascendentales y hoy ya no tienen gran relevancia. Antes de vivir sumergido en el rencor, la amargura y/o el odio, mejor aceptar los hecho y seguir adelante con lo que se tenga y se pueda, haciendo todo lo posible por ser una mejor persona cada día.