Sin lugar a dudas, los golpes de la vida nos ayudan a madurar, a ver y vivir la vida de una forma diferente, con otro sentido, quizás para algunos ahora con el sentido que antes no tuvo, a actuar de otra forma, a enfrentarnos a los problemas, a las personas, a cada evento con una visión particular y única más allá de las tendencias, consideraciones y estándares aceptados como correctos, vamos formando nuestra propia y única visión del mundo, con todo lo que ello conlleva.
Las vivencias, todas y cada una de las experiencias vividas, nos van dejando algo, una huella que no se borra con nada y que a cada paso que damos, en todo momento y lugar, se van haciendo más profundas y nos recuerdan lo que hemos vivido. a veces se nos olvidan algunas lecciones, pero basta con que se nos presente un hecho similar para recordarlas. Ahora, el que hagamos caso de ella o no es otra cosa. Pero nadie mejor que nosotros sabe cómo ha sido el camino recorrido, en todas sus dimensiones, nadie lo conoce mejor que nosotros, nadie más ha pasado por ahí, nadie lo ha visto del mismo modo que nosotros.
en un minuto podemos pasar de estar felices a estar tristes y viceversa, cómo es que una palabra, un gesto o una mirada nos puede hacer cambiar la percepción de las cosas, de la diva y/o de sí mismos y los demás, cómo es que pasamos de la felicidad del amor profundo y sincero a la tristeza de la Es increíble cómo en un corto período de tiempo nuestra vida puede dar un vuelco de 180°, cómodesilusión y/o soledad, cómo es que al despertar un día el mundo se nos presenta de un modo único e incomparable a cualquier otro día y, sin embargo, seguimos sintiendo que somos siempre los mismos. Con cada caída hay un renacer, con cada tristeza hay una felicidad, con cada golpe una caricia, con cada desilusión surge una nueva ilusión, a cada llanto le sigue una sonrisa. ¿Cómo podemos decir que a pesar de todo se es siempre la misma persona? Hay quienes creen que las personas no cambian, evolucionan ciertas características de sí, pero que eso no las hace diferentes, al menos no en esencia; y la verdad es que yo también lo creo, pero tampoco puedo decir que siempre hemos sido y seremos siempre los mismos, pues nadie es el mismo luego del nacimiento de un hermano, de la primera cita amorosa, de la primera gran celebración de cumpleaños, del primer beso, del nacimiento de sus hijos, del primer viaje solo, de la muerte de un ser querido, del primer contrato, etc. Yo creo en el crecimiento, en la continuación, para bien o para mal, en cualquier sentido y dirección, pero se avanza. Creo que la vida no es una línea continua y recta, creo que es un camino del que no se sabe bien adonde va, si va bien o mal, si será fácil, si es el correcto ni nada, sólo se sabe que hasta algún lugar, en algún momento, llegará.
Entonces me pregunto, cómo se puede definir el perdón sino como una de las formas más evolucionadas de continuación. Esto lo digo porque creo que el perdonar a alguien es uno de los más grandes pasos en la vida de una persona. No es fácil, al menos no para mí ni para nadie que conozca. Me es sumamente difícil perdonar, necesito de tiempo, de espacio. Es todo un proceso. Necesito pensar sobre lo sucedido, debo ponerme en el lugar del otro, pensar en los móviles posibles, en las circunstancias, en el contexto, y luego en cómo pude haber influido yo en ello. Una vez que todo esto está hecho, le he entendido, comprendido y aceptado, recién puedo hablarlo con el implicado y, en razón de esto, proceder o no a perdonar. Lamentablemente no siempre lo he podido lograr, porque no siempre entiendo, comprendo o acepto las razones. Pero me siento muy orgullosa de haberlo hecho por lo menos un par de veces. No obstante, he aprendido, con el tiempo, que no vale la pena vivir amargado por hechos del pasado que, si bien fueron importantes en su momento, no fueron trascendentales y hoy ya no tienen gran relevancia. Antes de vivir sumergido en el rencor, la amargura y/o el odio, mejor aceptar los hecho y seguir adelante con lo que se tenga y se pueda, haciendo todo lo posible por ser una mejor persona cada día.
Las vivencias, todas y cada una de las experiencias vividas, nos van dejando algo, una huella que no se borra con nada y que a cada paso que damos, en todo momento y lugar, se van haciendo más profundas y nos recuerdan lo que hemos vivido. a veces se nos olvidan algunas lecciones, pero basta con que se nos presente un hecho similar para recordarlas. Ahora, el que hagamos caso de ella o no es otra cosa. Pero nadie mejor que nosotros sabe cómo ha sido el camino recorrido, en todas sus dimensiones, nadie lo conoce mejor que nosotros, nadie más ha pasado por ahí, nadie lo ha visto del mismo modo que nosotros.
en un minuto podemos pasar de estar felices a estar tristes y viceversa, cómo es que una palabra, un gesto o una mirada nos puede hacer cambiar la percepción de las cosas, de la diva y/o de sí mismos y los demás, cómo es que pasamos de la felicidad del amor profundo y sincero a la tristeza de la Es increíble cómo en un corto período de tiempo nuestra vida puede dar un vuelco de 180°, cómodesilusión y/o soledad, cómo es que al despertar un día el mundo se nos presenta de un modo único e incomparable a cualquier otro día y, sin embargo, seguimos sintiendo que somos siempre los mismos. Con cada caída hay un renacer, con cada tristeza hay una felicidad, con cada golpe una caricia, con cada desilusión surge una nueva ilusión, a cada llanto le sigue una sonrisa. ¿Cómo podemos decir que a pesar de todo se es siempre la misma persona? Hay quienes creen que las personas no cambian, evolucionan ciertas características de sí, pero que eso no las hace diferentes, al menos no en esencia; y la verdad es que yo también lo creo, pero tampoco puedo decir que siempre hemos sido y seremos siempre los mismos, pues nadie es el mismo luego del nacimiento de un hermano, de la primera cita amorosa, de la primera gran celebración de cumpleaños, del primer beso, del nacimiento de sus hijos, del primer viaje solo, de la muerte de un ser querido, del primer contrato, etc. Yo creo en el crecimiento, en la continuación, para bien o para mal, en cualquier sentido y dirección, pero se avanza. Creo que la vida no es una línea continua y recta, creo que es un camino del que no se sabe bien adonde va, si va bien o mal, si será fácil, si es el correcto ni nada, sólo se sabe que hasta algún lugar, en algún momento, llegará.
Entonces me pregunto, cómo se puede definir el perdón sino como una de las formas más evolucionadas de continuación. Esto lo digo porque creo que el perdonar a alguien es uno de los más grandes pasos en la vida de una persona. No es fácil, al menos no para mí ni para nadie que conozca. Me es sumamente difícil perdonar, necesito de tiempo, de espacio. Es todo un proceso. Necesito pensar sobre lo sucedido, debo ponerme en el lugar del otro, pensar en los móviles posibles, en las circunstancias, en el contexto, y luego en cómo pude haber influido yo en ello. Una vez que todo esto está hecho, le he entendido, comprendido y aceptado, recién puedo hablarlo con el implicado y, en razón de esto, proceder o no a perdonar. Lamentablemente no siempre lo he podido lograr, porque no siempre entiendo, comprendo o acepto las razones. Pero me siento muy orgullosa de haberlo hecho por lo menos un par de veces. No obstante, he aprendido, con el tiempo, que no vale la pena vivir amargado por hechos del pasado que, si bien fueron importantes en su momento, no fueron trascendentales y hoy ya no tienen gran relevancia. Antes de vivir sumergido en el rencor, la amargura y/o el odio, mejor aceptar los hecho y seguir adelante con lo que se tenga y se pueda, haciendo todo lo posible por ser una mejor persona cada día.

